Desde que en junio de 2016 los británicos votaran en referéndum a favor de que el Reino Unido abandone la Unión Europea (UE), todavía no está claro qué pasará con el Brexit. En este artículo analizamos las consecuencias de la escisión del Reino Unido de la UE y el impacto que el Brexit tiene sobre la economía y la Libra Esterlina.

¿Qué es el Brexit?

Brexit es una abreviatura de las palabras inglesas Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), y es el término acuñado para referirse a la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).

La celebración de un referendo para decidir si Reino Unido debía continuar o no en la UE fue una de las promesas de campaña con las que el entonces primer ministro David Cameron logró la reelección en 2015. En la votación, que tuvo lugar el 23 de junio de 2016, un 48,1% de los británicos votó a favor de quedarse en el bloque europeo, pero un 51,8% se pronunció a favor de abandonar la UE, dando por finalizada una relación de más de cuatro décadas con sus socios europeos.

El resultado de la consulta dio lugar a la dimisión de David Cameron (que había hecho campaña a favor de la permanencia) y a la elección de Theresa May como primera ministra en julio de 2017.

El contexto político, de enorme complejidad, no auguraba una tarea sencilla; la división reflejada en las urnas y con una distribución muy desigual entre los distintos territorios se veía replicada en el seno de los partidos, del Parlamento y del propio Gobierno, lo que originó un período de incertidumbre sin precedentes en la historia reciente del Reino Unido. Obviamente, ante tal panorama, la Libra Esterlina se vio seriamente perjudicada.

 

El principal argumento de la campaña a favor de la salida de la UE fue que con el Brexit los británicos iban a “recuperar el control” sobre sus propios asuntos, en particular sobre su soberanía, su política económica y sus fronteras, lo que permitiría un mejor control de la migración, poniendo en jaque las “cuatro libertades fundamentales” que definen hoy día el mercado único europeo: la libre circulación de trabajadores, de mercancías, de servicios y de capitales.

La eterna discusión: los términos del acuerdo de salida con la UE

Desde que se constituyera la CEE en 1958 gracias al Tratado de Roma firmado en 1957, ningún país miembro ha abandonado la organización, si bien en 1985 sí lo hizo la isla más grande del mundo, Groenlandia, que siendo parte de Dinamarca, decidió no formar parte del club de países europeos.

En principio, estaba estipulado que Reino Unido abandonaría la Unión Europea el 29 de marzo de 2019 pero, tras largas discusiones en el seno del Parlamento Británico y la UE, se acordó una moratoria para dar una nueva oportunidad a un divorcio acordado, extremo que hasta el momento no ha sido podido concretar.

En cualquier caso, el plazo puede ser extendido si el gobierno británico así lo solicita y los otros 27 miembros de la UE están de acuerdo. Asimismo, es importante recordar que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que Reino Unido puede cancelar definitivamente su salida en cualquier momento del proceso, por lo que, al menos en teoría, podría no producirse nunca.

El Reino Unido se ha pasado los últimos dos años y medio tratando de ponerse de acuerdo sobre el tipo de relación que quiere mantener con la Unión Europea, al tiempo que el gobierno de la primera ministra, Theresa May, negociaba los términos de la separación.

Un primer “acuerdo de divorcio” entre Londres y Bruselas fue anunciado el 25 de noviembre de 2018 y la intención original de May era someterlo a votación en el Parlamento británico el 11 de diciembre de ese mismo año. Pero la primera ministra británica se echó para atrás en el último minuto, cuando se hizo evidente que no contaba con la mayoría necesaria para la aprobación del acuerdo, prometiendo regresar con uno mejor.

Su decisión, sin embargo, enojó a suficientes miembros de su partido para forzar un voto de no confianza que se saldó con la victoria de May, pero no despejó las dudas sobre el futuro de su acuerdo. Finalmente el acuerdo fue rechazado por una abrumadora mayoría en el Parlamento en una votación celebrada este 15 de enero de 2019. El 12 de marzo del corriente, el Parlamento volvió a rechazar una nueva propuesta presentada por May tras semanas de idas y venidas a la Europa continental. Y, el 29 de marzo, el acuerdo de May fue rechazado por tercera vez.

El acuerdo de escisión del Reino Unido de la UE establece un periodo de transición que tiene como objetivo dar a las partes tiempo para ajustarse y negociar los términos de su nueva relación. Dicho período de transición se extendería hasta el 31 de diciembre de 2020, y durante el mismo no habría mayores cambios en la relación entre Reino Unido y la Unión Europea.

El acuerdo también define cuánto dinero le debe pagar Reino Unido a la Unión Europea para honrar los compromisos adquiridos como miembro del bloque: unos 39.000 millones de libras (casi 45.000 millones de EUR). Y, en el mismo, las partes también se comprometen a mantener los derechos para los ciudadanos británicos que actualmente viven y trabajan en otros países de la UE, y para los ciudadanos europeos que viven y trabajan en Reino Unido.

El punto de la polémica, sin embargo, es una “salvaguarda” para evitar la instalación de una frontera física entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. Este es el principal punto que necesita renegociar May. La ausencia de barreras físicas entre Irlanda e Irlanda del Norte -una de las cuatro naciones que conforma Reino Unido- es una de las bases del acuerdo de paz que puso fin a años de violencia independentista. El acuerdo de salida incluye una “salvaguarda” que establece que, mientras no se encuentren soluciones alternativas, Reino Unido se mantendría en una unión aduanera con la Unión Europea, con Irlanda del Norte obligada a alinearse con ciertas reglas del mercado común europeo.

 

Impacto del Brexit en la economía del Reino Unido y de la UE

En el ámbito económico, los estudios realizados con anterioridad a la consulta concluían, en su inmensa mayoría, que la salida de la UE tendría efectos adversos sobre la economía británica, tanto en el corto como en el largo plazo.

En los días posteriores a la consulta, los mercados financieros, que no habían anticipado dicho resultado, experimentaron episodios de turbulencias severas, que provocaron una notable depreciación del tipo de cambio de la libra, un aumento generalizado de la aversión al riesgo y una mayor preferencia por los activos más líquidos y seguros.

Según un estudio realizado por el Banco de Inglaterra en noviembre de 2018 (BoE, por sus siglas en inglés), las consecuencias en el plano económico serían las siguientes:

  • En caso de que las partes consensuen una transición ordenada (incluido un período transitorio relativamente prolongado) hacia un nuevo modelo de relaciones comerciales tras la separación, el BoE estima que el impacto en el PIB podría ser incluso positivo a medio plazo (+1,75%), si se pactara una relación comercial de cercanía que no incrementara de forma significativa las trabas al comercio entre ambas áreas. En el caso de una relación comercial menos cercana, los efectos incluirían una ligera caída del PIB a medio plazo (–0,75%). En ambos casos, la inflación y el desempleo permanecerían en tasas relativamente moderadas (en torno al 2% y al 4%, respectivamente).
  • En caso de que las partes no alcancen un acuerdo, el comercio entre ambas economías se regiría en el futuro por las normas establecidas por la Organización Mundial del Comercio, con el consiguiente establecimiento de aranceles. Este escenario, en el que previsiblemente se produciría la ruptura de algunas de las cadenas productivas actualmente en funcionamiento y donde no son descartables ciertos episodios de inestabilidad financiera, generaría efectos a medio y a largo plazo que serían manifiestamente negativos tanto para el Reino Unido como para la UE. Dependiendo del grado de disrupción, las caídas en el nivel del PIB podrán oscilar entre el –4,75% estimado en el escenario menos disruptivo y el –7,75% en un escenario altamente disruptivo (desordenado). En esta tesitura, las tasas de inflación y de desempleo podrían elevarse hasta un 6,5% y un 7,5%, respectivamente. Según el Banco de Inglaterra, sólo las Siete Plagas y la Peste Negra serían peor que un Brexit sin acuerdo.

Por su parte, el FMI estima que las consecuencias, en términos de pérdidas del PIB, serían para la UE bastante más moderadas que para el Reino Unido, entre un 0,5% en el escenario más optimista en el que se estableciera en un futuro un acuerdo de libre comercio entre ambas zonas y un 1,5% si no se produjera tal acuerdo. Por su parte, el impacto sobre la economía mundial sería aún menor, entre un –0,15% y un –0,3%, en función de la adversidad del escenario.

En cualquier caso, si el Reino Unido pierde el acceso al Mercado Único Europeo, esto conllevará, de forma no ambigua, una reducción, al menos en el corto plazo, del grado de apertura exterior de la economía británica (menor movilidad de bienes, servicios, capitales y personas) por la confluencia de varios factores:

  1. Mayores costes (aranceles y otras barreras no arancelarias) de las transacciones comerciales entre Europa y el Reino Unido.
  2. Un menor atractivo de los flujos de inversión exterior entre ambas zonas.
  3. Una menor facilidad para prestar servicios transfronterizos.
  4. La pérdida de la posibilidad de prestar servicios financieros en toda la UE para las empresas que solo estén radicadas en el Reino Unido («pasaporte financiero europeo») y, posiblemente, también mayores dificultades para las empresas de la UE que deseen prestar servicios en el Reino Unido.
  5. La pérdida para el Reino Unido de las ventajas derivadas de los acuerdos comerciales que la UE ha venido firmando con terceros países, al menos hasta que firme nuevos tratados con éstos.

 

Consecuencias para el mercado de divisas

Obviamente, el terremoto provocado por el Brexit ha afectado y afecta singularmente a la moneda británica, la Libra Esterlina (GBP). Desde entonces el impacto en la libra esterlina en el mercado de divisas ha sido evidente.

Tras una dramática caída tras el resultado referéndum, la libra está todavía muy lejos de los niveles marcados en junio de 2016, justo antes de la consulta popular que dio luz verde al divorcio no consumado con la Unión Europea.

Los continuos vaivenes en las negociaciones entre el Reino Unido y la UE afectan a la Libra y al mercado de divisas, como no podía ser de otro modo. Una palabra domina todas las conversaciones financieras sobre la divisa británica: volatilidad. Hay analistas que afirman que, a causa del Brexit, la libra ya se parece más a las divisas emergentes que a las occidentales.

Los inversores observan a la libra como una divisa demasiado impredecible. Su valor cambiante y las dudosas perspectivas de Reino Unido a corto plazo han provocado que sus índices de volatilidad a tres meses se disparen muy por encima del resto de divisas del G7.

La perspectiva es que todos los bancos y fondos de inversión coinciden en que la incertidumbre política del Reino Unido está dañando a la libra. Ahora mismo no ha franqueado la barrera de los 0,90€ (en la fecha de edición del presente artículo el cambio frente al Euro se situaba en 0,866€). Superar los 0,90€ le acercaría peligrosamente a la paridad con el Euro, algo que no ha sucedido jamás.

A pesar de tan funestas perspectivas, a lo largo de las últimas semanas la libra esterlina se ha revalorizado restando probabilidad al escenario de un Brexit sin acuerdo (ver serie gráfica).

En lo que lleva de 2019 los mercados de divisas se decantan por un Brexit blando lo que ha impulsado a la libra esterlina a revalorizarse frente al euro, el dólar, el franco suizo y el yen nipón. Los valores registrados en la fecha de redacción del presente artículo indican que contra el dólar estadounidense (USD) se ha apreciado un 2%, hasta los 1,2996 dólares; contra el yen japonés (JPY) y contra el franco suizo (CHF) se ha revalorizado en torno a un 4%, hasta los 145,34 yenes y los 1,32 francos, respectivamente; y contra el euro (EUR) suma casi un 5%, hasta los 1,15 euros. El único que le resiste el tirón a la británica es el yuan chino (CNY) que se aprecia hasta los 8,688 por libra esterlina.

En IDD Consultoría somos especialistas en la realización e impartición de programas de formación financiera orientados tanto a profesionales expertos como a aquellas personas interesadas en tener conocimiento sobre la materia.

 

Fuente: Banco de España, BBC, Financial Times, IDD Consultoría

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies