Estos días asistimos atónitos a uno de los mayores fraudes empresariales que se recuerdan: el escándalo de la manipulación de los parámetros contaminantes de los vehículos diesel de Volkswagen.

Los ingenieros de Volkswagen recurrieron a la informática para falsear, de manera deliberada, los resultados de los controles antipolución que realizan las autoridades encargadas de la protección del medioambiente y la salud pública. Se trata de un algoritmo que a simple vista es lo suficientemente discreto para evitar ser detectado, pero a su vez de gran sofisticación para permitir al vehículo “reconocer” cuando estaba siendo sometido a las pruebas oficiales.

Los primeros datos indican que el fabricante alemán equipó este sistema en 11 millones de vehículos diesel vendidos en todo el mundo, lo que da una dimensión de la escala del fraude. En la práctica, el dispositivo “puente” permitiría activar todos los controles de emisiones del coche para que el rendimiento del vehículo se ajustara durante la prueba a los límites oficiales que se imponen a las emisiones.

ÉTICA EN LOS NEGOCIOS

El escándalo Volskwagen amenaza con convertirse en un icono mundial de la transgresión de la ética en los negocios, y éste es precisamente el tema que deseamos abordar en la presente entrada de nuestro Blog.

La ética es una rama de la filosofía que abarca el estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir. La ética es sin lugar a dudas lo que define gran parte de la personalidad de un ser humano, y en ella se involucran los valores, es decir, su escala de parámetros importantes, a los cuales, se supone, nunca renunciaría

Aplicando estos conceptos al mundo empresarial, la ética condiciona las decisiones y actuaciones de las empresas, ya que estas deben evitar comportamientos poco éticos. Por tanto, la ética de los negocios traslada los valores morales compartidos en una sociedad a las organizaciones empresariales, que deben comportarse del modo que la sociedad en general considera correcto.

El concepto de la ética de los negocios es posterior en el tiempo respecto al de responsabilidad social de la empresa. En realidad, surge como consecuencia lógica de este último: si las empresas se preocupan de las repercusiones de su actividad en la sociedad, lo normal es que ajusten su comportamiento a lo que la sociedad espera de ellas.

Argumentos a favor de la ética de los negocios

  • Las empresas que apliquen los principios éticos pueden obtener ventajas frente a sus competidores, sobre todo creándose una buena imagen de cara a sus clientes y a la sociedad en general, lo que indudablemente le reportará numerosas ventajas respecto a otras empresas del sector.
  • Los comportamientos éticos favorecen las buenas relaciones entre los empleados de la empresa, generando un buen clima laboral, lo que en definitiva ayuda a la obtención de buenos resultados.
  • Si los empresarios adoptan comportamientos éticos, sirven como ejemplo a los trabajadores, que es probable que hagan lo mismo. De este modo, sus objetivos personales se acercarán a los objetivos de la organización.
  • Las compañías cuyos comportamientos sean poco éticos serán fuertemente penalizadas por sus clientes y por los consumidores en general. Además de las sanciones administrativas y las multas que les pueden imponer, verán disminuidos sus ingresos por la bajada de las ventas, y se crearán una mala imagen muy difícil de superar.

Argumentos en contra de la ética de los negocios

Sin embargo, por muy sorprendente que parezca, no todo el mundo está de acuerdo en que las empresas deban adoptar los principios éticos. Veamos las principales críticas a este respecto:

  • La ética de los negocios puede ser distinta de la ética de la sociedad, de forma que los comportamientos considerados éticos en el seno de una empresa no tienen por qué serlos fuera de la misma, y viceversa.
  • La misión de una empresa es obtener beneficios, siempre cumpliendo la ley del país donde operan. la libertad empresarial ilimitada es la que brinda mayores beneficios en el largo plazo.

El código ético

En muchos casos, las empresas que han hecho suyos todos estos principios elaboran un documento denominado código ético, que es a la ética de los negocios lo que el balance social a la responsabilidad social de la empresa. Este documento consta de una serie de principios que guían las actuaciones éticas de la entidad.

Para que el código ético no se convierta en una mera declaración de intenciones, es muy conveniente realizar un seguimiento sobre la aplicación del mismo a través de un comité de ética. Este comité se encargará de difundir su contenido entre todos los miembros de la organización, garantizar su cumplimiento y realizar reuniones periódicas para coordinar las actividades y revisar y actualizar su contenido.

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