Esta semana iniciamos un ciclo de entradas dedicadas a la motivación en el seno de los equipos de trabajo, un aspecto directamente relacionado con el desarrollo del talento y la gestión del capital humano.

Tanto a nivel personal como organizacional, las consecuencias de un elevado grado de motivación en el empleado son siempre positivas.

En una empresa en que hay motivación se acometen las tareas con entusiasmo, y con una visión optimista y esperanzadora en cuanto a los resultados que van a obtenerse con el propio esfuerzo. El clima que se crea hace que todo el mundo participe con todas sus potencialidades en la consecución de los objetivos de la organización, liberándose todo el poder creativo de las personas que la componen. Los trabajos se terminan a tiempo y dentro de los plazos fijados, sin pérdida de efectividad ni derroches de energía o de cualquier otro recurso. Las tareas difíciles se afrontan sin demora y eventualmente se superan, en medio de una atmósfera en que se habla poco de problemas y se actúa mucho en las soluciones. Se comprende pues que el tema de la motivación, fascine.

Pero también fascina porque todavía hay muchas preguntas incontestadas en el campo de la motivación humana.

 

¿Cómo motivar a una persona a hacer bien su trabajo?

Se dan situaciones en la vida personal de cada uno, que sin duda afectan a su efectividad en el trabajo. Pero se entiende que estas son situaciones transitorias, y suelen superarse con el tiempo, y con buena comunicación entre jefe y subordinado. Pero, ¿y si la desmotivación es de tipo profesional?.

Ante el caso de un empleado con bajos rendimientos, lo primero es definir su perfil básico en función de su nivel de motivación y de capacitación. Y luego, lo que procede es actuar en consonancia con ese perfil.

Si el problema es de escasa capacitación, el solo hecho de formar al empleado puede ser de por si motivador. Las personas tenemos un deseo innato de aprender que a veces no sabemos hacer operativo. Un buen programa de formación siempre ejerce un efecto estimulante en la plantilla de una empresa.

 

¿Y si el problema es de baja motivación? ¿Cómo motivar?

Generalmente las principales razones por las cuales no estamos a gusto en nuestro trabajo son tres:

  1. El trabajo no tiene sentido, porque no favorece a nadie o hasta incluso puede perjudicar a alguna persona.
  2. El trabajo es aburrido y rutinario, y no proporciona variedad ni reto alguno.
  3. El trabajo es susceptible de provocarnos estrés, especialmente porque cuesta soportar al supervisor o a los compañeros que esperan demasiado de nosotros, o que no valoran suficientemente nuestra aportación.

Si lo único que tenemos para ofrecer a nuestro empleado es un trabajo del tipo 1, podemos esperar baja motivación… y mucha rotación de personal.

Las personas preferimos hacer algo en lo que estemos a gusto, antes que una tarea que a lo mejor nos proporciona comodidades materiales pero que nos hace emocionalmente infelices.

En general podemos hacer algunas cosas para que un trabajo sea más significativo para nuestro empleado:

  • Promover la excelencia en la tarea facilitando los recursos para su logro. De este modo ayudamos al empleado a que convierta un trabajo trivial, en una actividad memorable que aporte al mundo algo de lo que carecía.
  • Promover el espíritu inquisitivo en el empleado, así sea con respecto a un trabajo completamente aburrido. Si se estimula al empleado a encontrar formas de hacer mejor su trabajo, disfrutará más de él y tendrá más éxito.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies