Esta semana abrimos una nueva serie de artículos relacionados con la gestión de las cuentas de clientes, el riesgo comercial, la gestión de cobro y la prevención de la morosidad.

Esta primera entrada la dedicamos a la PREVENCIÓN DE LA MOROSIDAD EN LAS ENTIDADES FINANCIERAS. Esperemos sea de utilidad.

 

Prevención de la morosidad

La morosidad es un problema para las entidades financieras, que si bien no se puede eliminar, sí se puede prevenir con una adecuada política de riesgos. Para evitar el aumento del ratio de morosidad podemos tomar una serie de medidas con respecto a nuestros clientes (morosos o potencialmente morosos):

En primer lugar, es necesario comprobar la solvencia del cliente antes de iniciar cualquier operación. Debemos conocer cuál es el flujo de cobros recibidos y de pagos a los que el cliente debe hacer frente y asegurarnos de cuál es su solvencia patrimonial. Es conveniente antes de aprobar cualquier operación de riesgo exigir garantías o avales al cliente. Debemos tener en cuenta que no todos los clientes son susceptibles de asumir el mismo riesgo, es decir, en función de su solvencia patrimonial en términos cuantitativos, se les deberá otorgar un límite máximo de riesgo, no siendo igual para todos los clientes.

En segundo lugar, tener actualizada la ficha comercial de nuestro cliente. Es muy importante, saber dónde, cuándo y cómo podemos localizar al cliente en cuestión. Es obvio que no se puede ofrecer soluciones de pago a un cliente ilocalizable. La gestión de la morosidad será más rentable si dedicamos el menor tiempo posible con la mayor eficiencia.

Otro factor a tener en cuenta, es la gestión proactiva de la morosidad. Consiste en adelantarse a los problemas que pueda tener un cliente para hacer frente al pago de sus compromisos y actuar resolutivamente con anticipación, con el fin de garantizar el cobro en la forma y plazos pactados.

En la medida que sea posible, se deben documentar todas las operaciones, pues la gestión de la morosidad es más eficaz cuanta más información tengamos del cliente, de su actividad profesional, del origen de sus ingresos y del destino de los fondos.

 

Actuaciones para la gestión de la morosidad

Para la eficiente gestión de la morosidad se deben contemplar las medidas que mejor se adapten a la situación de morosidad particular de la persona física o jurídica. En este sentido cabe mencionar las siguientes:

  • Reestructuración de las operaciones crediticias. Consiste en la agrupación de todas las deudas del deudor persona física o jurídica, con el objetivo de dar una solución global a su situación. Con esta operación se fija una sola cuota agrupando las deudas hipotecarias y las deudas procedentes de operaciones consumo, si las hubiera y teniendo en cuenta la capacidad de endeudamiento y, por tanto, el nivel de ingresos del deudor.
  • Dación en pago. Por dación en pago se entiende la entrega de un bien destinada a saldar una deuda pendiente de pago. La dación en pago de inmuebles hipotecados presenta evidentes ventajas para el deudor frente a una inminente ejecución del bien hipotecado, ya que en la mayoría de los casos el deudor queda liberado totalmente de su deuda. Con la dación en pago, el deudor hipotecado que no puede hacer frente a su deuda, se libera totalmente de la deuda entregando la vivienda a la entidad financiera.
  • Cancelación con quita. Supone la condonación de parte del capital pendiente de la operación. La quita puede ser solicitada por cualquier cliente cuyo plan de reestructuración no sea viable ni asumible (se considera inviable cuando la cuota resultante sea superior al 60 % de los ingresos de la unidad familiar). La quita también puede ser solicitada por los deudores en ejecución con fecha de subasta, si bien es cierto, que la entidad financiera puede negarse debido a que podría ponerse en evidencia la mala fe del deudor al haberla podido solicitar con anterioridad.

 

Conclusión

Al margen de todas las medidas de solución para el moroso que puede ofrecer una entidad financiera, tenemos que tener en cuenta la predisposición del cliente moroso a solucionar su situación de impago. Los deudores establecen sus propias prioridades de pagos. En algunos casos, pagan solamente sus deudas más gravosas o aquellas que han garantizado por medio de avales u otras garantías. Sin embargo, hay deudores que suelen anteponer sus pagos a las entidades que ofrecen créditos rápidos ya que los tipos de interés que pactan con estas entidades son muy elevados, dejando de pagar la hipoteca que grava su vivienda. Por ello, es muy importante que una entidad financiera que va a conceder un préstamo a su cliente tenga en cuenta, no sólo la solvencia actual del cliente, sino también la posible solvencia futura, mediante los pertinentes estudios de la viabilidad de la operación.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies