En mis últimas lecturas sobre ‘management’ he podido retomar un concepto que, pese a que ha existido siempre, nunca se había etiquetado (o al menos yo no sabía que lo estaba). Soy muy de etiquetar conceptos, me ayuda a analizarlos fuera de contexto y siempre intento ponderarlos en función de mi experiencia profesional. Por tanto, definiré brevemente los ‘soft skills’: son habilidades blandas, que lógicamente se encuentran en un lugar distinto de las llamadas ‘hard skills’, las habilidades duras.

 

Soft skills o hard skills

Intuitivamente podemos hacer un paralelismo mental con la informática: software/hardware. Pero no, sería demasiado simple tomar este atajo. Mi percepción personal es la siguiente: los ‘hard skills’ son necesarios, pero no suficientes. Son habilidades medibles, mesurables, contrastables y tienen que ver con el aprendizaje formal, con los conocimientos adquiridos.

Por el contrario, los ‘soft skills’ no se aprenden de manera formal, al menos que yo sepa. Todavía no conozco a ningún licenciado en empatía, en persuasión, en escucha activa, en asertividad o en trabajo en equipo.

Un buen profesional

Hasta aquí las definiciones, ahora las opiniones. ¿Cuáles son más importantes a la hora de ser un buen profesional? La mejor respuesta a esto es con un ejemplo relacionado con el mundo de los servicios profesionales.Cuando hablo con un empresario o un ejecutivo y comentamos sobre el desempeño de algún directivo o profesional ligado a la organización, lo que realmente inclina la balanza hacia el halago o hacia el reproche suele ser la existencia o la ausencia de una (o varias) ‘soft skill’.

A ver si les suena: “sabe un montón, pero se lleva fatal con todo el mundo: es un ogro, me tiene harto “ o “con lo inteligente que es y la amplia formación que tiene, es que no lo puedo sacar del despacho porque me espanta los clientes”.

Y por el contrario aquellos que te dicen: “la verdad es que tiene carencias, pero es super resolutivo, tiene una actitud buenísima y muchas ganas, ya aprenderá poco a poco”. Por favor pongan todo esto es su contexto, obviamente si me tienen que operar a corazón abierto prefiero que lo haga el mejor, aunque sea un cenizo.

Cualidades poco medibles

Creo que lo que nos impresiona de las personas a las que admiramos o hemos admirado han sido cualidades poco medibles. Hace poco se hizo viral una foto en la que Bill Gates hacía cola pacientemente frente a una casa de comida rápida. Me pareció una muestra de humildad tan aplastante que no merece mayor comentario.

Si practican ustedes deporte se habrán dado cuenta que no es muy inteligente creerte muy bueno en algo, como dice mi admirado Vicente Del Bosque no hay que recrearse en los éxitos porque el deporte suele castigar a los que se creen muy buenos.

Cualidades en un líder

Convendrán conmigo que hay aspectos de la formación de las personas que no se enseñan en ninguna universidad, por prestigiosa que esta sea. Decía Eisenhower que la cualidad suprema del liderazgo es la integridad.

Pero hay más cualidades que yo busco en un líder, en un buen gestor de equipos, en un buen vendedor: diría incluso que son aspectos sin los cuales es prácticamente imposible alcanzar la excelencia.

Me estoy refiriendo por ejemplo al inconformismo, no vayas por donde hay camino: ve por donde no lo hay e intenta dejar huella. La pasión, la intensidad, en definitiva, todas aquellas cosas que mejoran nuestra actitud y nos focalizan en el éxito.

Dejo para el final una última reflexión. Vengo diciendo en este artículo que estas cualidades no se enseñan formalmente pero sí que se trabajan. Por eso acabo confiándoles un secreto: no hay secretos, sino preparación, trabajo duro y aprendizaje.

Carlos Fortanet, IDD Consultoria

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